EDUCACIÒN SOCIOEMOCIONAL EN SECUNDARIA Y MEDIA SUPERIOR.
😡😠😟😩😁😑😒😓😁😂😀😍😎😘😗😖😠😋😝😚
Educación socioemocional, una parte fundamental
Tradicionalmente, la educación se ha enfocado en los conocimientos, rezagando los aspectos socioemocionales de los estudiantes. Por ello es un error pensar que la educación socioemocional es un concepto abstracto que no forma de los contenidos a aprender. Al pensar en educación socioemocional, debemos considerar la premisa clave enunciada por McClelland: “un cerebro emocionado mejora su capacidad de aprendizaje y potencia el desarrollo de competencias para la vida” (McClelland, 1973).
Un bajo aprendizaje socioemocional tiene mucho que ver con indicadores de disminución en la calidad de vida de los estudiantes y, por consecuencia, en la productividad académica. De esta manera, el desarrollo de aprendizaje socioemocional contribuye al incremento en la satisfacción y autoeficacia (Álvarez, 2019). Por esa razón, es imperante que en todo proceso formativo se trabaje de igual manera la competencia socioemocional y la profesional (Maturana y Guzmán, 2019).
¿A qué se refiere la educación socioemocional?
La educación socioemocional se define como aquellos conocimientos, habilidades actitudes que el estudiante podrá integrar cognitivamente, para hacerle frente a sus dificultades emocionales. Esto provee de apoyo en la toma de decisiones en situaciones de amenaza y afianzamiento de la identidad personal. Por medio de la educación socioemocional se puede llegar al desarrollo ético del estudiante. Así, deberá emplear herramientas y estrategias para buscar su bienestar y el de los demás.
La educación socioemocional provee de resilencia y de tolerancia para poder sortear las dificultades que se vayan presentando en la vida del estudiante durante su formación, en su desarrollo profesional y en toda su vida (Tobón, 2017).
¿Cómo identificarla?
El estudiante debe aprender a identificar sus reacciones y gestionar las respuestas de manera que pueda canalizar adecuadamente el sentimiento negativo que le produce la ansiedad. Se trata de incorporar en los sistemas educativos, todas las estrategias para que los educandos desarrollen competencia en la gestión de sus emociones. Además, por el conocimiento que se tiene sobre neuroplasticidad, es posible constatar que las reacciones pueden ser educables. En consecuencia, es posible asegurar que se puede modificar una emoción negativa para convertirla en una emoción positiva.
Habilidades blandas o soft skills
El alumno puede desarrollar habilidades blandas (soft skills) y aplicarlas para resolver problemas de manera creativa y eficaz. Podrá desarrollar actitudes de flexibilidad, creatividad y una mayor capacidad para gestionar la respuesta más adecuada a situaciones complejas que le demanden atención. La armonía entre pares y las pautas saludables de interacción en los grupos, generan un potencial para el aprendizaje. Según Gardner, la inteligencia intrapersonal e interpersonal determinan estas pautas de interacción. Por lo tanto, se deben programar los contenidos de manera que apoyen en el desarrollo de soft skills o habilidades blandas (Maturana y Guzmán, 2019).
El papel crucial del docente
En esta tarea, la capacitación docente es fundamental, pues se trata de que tanto estudiantes como docentes desarrollen las habilidades que les permitan reaccionar a las problemáticas dentro y fuera del aula. Los docentes deben desarrollar sus propias competencias emocionales, ya que sus actitudes e intervenciones tienen un fuerte peso en la formación de los estudiantes. En el entorno mundial, un factor primordial es el logro de una ciudadanía global, la cual implica el desarrollo de habilidades sociales y aprendizaje socio emocional. El objetivo primordial es la búsqueda del bien común y la sustentabilidad global, fines que pueden alcanzarse con el aprendizaje socioemocial, la empatía y la resiliencia en los estudiantes.
El aprendizaje socioemocional como factor fundamental para la educación

"El aprendizaje socioemocional forma parte del desarrollo integral del niño y del adolescente que debe ser abordado por la educación básica". Bajo esta premisa, se dio inicio a la primera reunión de la Comunidad de Práctica sobre Habilidades Socioemocionales como parte de la Gestión del Conocimiento del Programa Horizontes.
El grupo de intercambio es impulsado por UNESCO, la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y la Universidad de Notre Dame (USA) con el objetivo de vincular a funcionarios públicos, académicos, y actores de la práctica educativa en torno a la generación, difusión y uso de la evidencia existente sobre habilidades socioemocionales como una forma de promover el desarrollo de los aprendizajes.
En la primera jornada, uno de los invitados internacionales fue el Dr. Neil Boothby, profesor y director fundador del Centro Global para el Desarrollo Integral del Niño y de la iniciativa de Fomento de la Resiliencia de la Universidad de Notre Dame. En su exposición “Aprendizaje socioemocional: Una pieza del desarrollo integral del niño y adolescente”, Boothby señaló que el desarrollo del cerebro adolescente constituye una segunda ventana de oportunidad para el desarrollo de la persona y que la comunidad de aprendizaje podría contribuir generando evidencia, revisando experiencias globales, aprendiendo de experiencias locales e implementando en contextos regionales.
Por su parte, Nikhit D’Sa, psicólogo y creador del ISELA (International Socio Emotional Learning Assessment), explicó sobre las oportunidades y riesgos que existen en la evaluación de las habilidades socioemocionales. En su presentación “Midiendo habilidades socioemocionales en niños y adolescentes: Retos y oportunidades”, el experto comentó que los riesgos están en la falta de claridad en el uso de las evaluaciones, la simplificación del desarrollo socioemocional a partir de la medición de una simple habilidad, y el establecimiento arbitrario de benchmarks o puntos de referencia. A nivel de oportunidades remarcó el establecimiento de una comunidad de práctica que permita, entre otras cosas, la puesta en común de un marco referencial y conceptual, y la incidencia del tema en la agenda púbica.
Finalmente, Alex Ríos, coordinador de la comunidad de práctica en el Sector Educación de la oficina de Unesco en Perú, señaló que la próxima reunión será el 27 de abril donde se propondrá un plan de trabajo en comisiones, además de presentar alguna experiencia a nivel nacional o internacional sobre habilidades socioemocionales.
En la reunión estuvieron representantes del Ministerio de Educación, Ministerio del Trabajo, Consejo Nacional de Educación, UNICEF, Fundación Wiese, i4d, Alternativa, La Tarumba, D1, Alto Perú y consultores expertos.











.jpeg)
.jpeg)














